La desembocadura de la Tordera

La desembocadura del río Tordera es una de las joyas del territorio de la Tourdera que, afortunadamente, en los últimos años ha logrado mejorar su estatus tras el temporal Gloria y la limitación del acceso en gran parte de su extensión. Os hemos preparado un pequeño artículo con información de este espacio natural tan interesante y que entre todos debemos ayudar a preservar.

Como sabéis, el río Tordera nace en la Font Bona de Sant Marçal, en pleno macizo del Montseny. Tras recorrer aproximadamente unos 61 km y recoger las aguas de toda la cuenca, el agua llega al mar y forma una laguna en la desembocadura del río. Es lo que conocemos como la desembocadura de la Tordera, un espacio estratégico para muchas aves migratorias que aprovechan el enclave como zona de reposo y refugio, entre los humedales del Empordà y el Delta del Ebro.

La desembocadura de la Tordera es, por tanto, una zona húmeda de gran interés natural, incluida dentro del espacio de la Red Natura 2000 ES5110007, que se llama «Riu i Estanys de Tordera». La vegetación de la zona, a pesar de encontrarse muy alterada por la fuerte expansión de la caña (Arundo donax), presenta todavía pequeños retazos de bosquetes de olmos, alisos o fresnos, así como en el propio cauce proliferan las gramíneas vivaces decumbentes propias de este tipo de cursos fluviales.

Pero lo más interesante a nivel natural es la avifauna que acoge, donde se observan especies como la garza real (Ardea cinerea), el martinete común (Nycticorax nycticorax), el martín pescador (Alcedo atthis), el andarríos chico (Actitis hypoleucos), la garcilla cangrejera (Ardeola ralloides) y el chorlitejo chico (Charadrius dubius), entre otros. Pero también es el hábitat para diferentes especies de anfibios y reptiles, como la ranita meridional (Hyla meridionalis), el galápago leproso (Mauremys leprosa) o la culebra de agua (Natrix natrix), que funcionan de alimento a muchos de los pájaros allí presentes.

Pero si en un momento este espacio sufrió un punto de inflexión fue después del temporal Gloria. Tras muchos años de retroceso, el agua del mar cada año comía más territorio en la desembocadura, a la vez que la fuerte presencia humana, especialmente en verano, empeoraba año tras año la calidad del espacio. El temporal, a pesar de los grandes efectos negativos que tuvo para la cuenca, aportó una gran cantidad de arena e hizo crecer, de nuevo, el espacio, ganando terreno al mar y haciendo crecer la laguna litoral.

Por tanto, se rompió una dinámica negativa de regresión del espacio y, además, en los meses posteriores, los ayuntamientos de Blanes y de Malgrat de Mar tomaron la importante decisión de limitar el acceso al espacio, prohibiendo la entrada a gran parte de la laguna. Este hecho, a pesar de comportamientos incívicos de determinados ciudadanos que omiten los avisos, ha propiciado una recuperación importante del espacio, con más avistamientos de pájaros, algunos tan interesantes como los propios flamencos que se detienen allí durante su migración.

Actualmente se han habilitado diversos puntos para la observación de la fauna, tanto en el municipio de Malgrat de Mar como en el de Blanes, tal y como ya os explicamos en este artículo. De hecho, desde la página web deltadelatordera, se ofrece una información muy interesante y detallada de estos puntos, así como de las zonas de aparcamiento. Asimismo, tal y como se indica en esta página web, en algunas librerías de la Selva y el Maresme se pueden encontrar pósteres de los pájaros de La Tordera, cuyos beneficios de la venta van destinados a colaborar con entidades locales que trabajan para conservar el entorno natural de La Tordera.

Esperamos que con este artículo os hayamos aportado información sobre este espacio tan interesante, os hayamos despertado la curiosidad y, sobre todo, os hayamos transmitido la necesidad de preservar el espacio y ayudar con los actos de cada uno a generar el mínimo impacto durante la visita.

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