Gorg del riu Tordera al Pont de la Llavina (Montseny). DIBA

El agua, hilo conductor de la Ruta de la Tourdera

Del 24 al 28 de agosto se celebra la Semana Mundial del Agua, una fecha que busca concienciar sobre la importancia de este recurso natural esencial y sobre la necesidad de hacer un uso responsable ante los retos globales del cambio climático. La Ruta de la Tordera, que une el Montseny con el delta de la Tordera, es un ejemplo privilegiado para entender cómo el agua modela el paisaje, la biodiversidad y la vida de las personas a lo largo de un territorio.

El recorrido sigue los dos principales cursos fluviales de la zona: el río Tordera y la riera d’Arbúcies. El Tordera nace en el corazón del Montseny, en la Font Bona, y después de más de 60 kilómetros desemboca en el Mediterráneo entre Blanes y Malgrat de Mar. Por el camino, recibe el agua de numerosos afluentes, entre los que destaca la riera d’Arbúcies, que atraviesa bosques frondosos y aporta un caudal vital para mantener los ecosistemas del valle. Estos ríos no solo son ejes naturales, sino también culturales e históricos, ya que a su alrededor se han desarrollado pueblos, molinos, cultivos y espacios de vida comunitaria.

Riera d'Arbúcies molí de les pipes
Riera d’Arbúcies a su paso por el puente del Molí de les Pipes

En el Montseny, el agua es mucho más que un recurso: es un servicio ecosistémico fundamental. Los bosques y los suelos actúan como una gran esponja natural, filtrando y distribuyendo el agua de la lluvia y regulando el caudal de las rieras y acuíferos. Esto garantiza agua de calidad, estable y apta para el consumo humano, para el regadío de los campos y para el ganado, y a la vez mantiene hábitats vitales para la fauna y flora autóctona. Además, el agua del Montseny tiene un fuerte valor cultural y social, ya que ha sido históricamente un elemento central en la vida comunitaria. Preservar este servicio ecosistémico es fundamental para garantizar el equilibrio ecológico y el bienestar del territorio, desde las montañas hasta el delta de la Tordera.

riu tordera pel montseny
Imagen del río Tordera justo después del puente de la Llavina

El agua cobra también importancia en el delta de la Tordera, donde alimenta lagunas, humedales y sistemas dunares que protegen el litoral y regulan las crecidas. Estos ambientes son puntos clave para la biodiversidad: aves migratorias, anfibios, peces y numerosas especies de flora dependen directamente de este ecosistema. Los humedales también funcionan como filtros naturales, reteniendo sedimentos y mejorando la calidad del agua antes de que llegue al mar. El agua del delta ofrece servicios culturales y recreativos, como la observación de aves, además de contribuir a la sostenibilidad de la agricultura y la ganadería de esta zona.

desembocadura riu tordera
Desembocadura del río Tordera

Sin embargo, este recurso esencial está amenazado por el cambio climático. Los episodios de sequía más frecuentes e intensos, las lluvias irregulares, las temperaturas más altas y los periodos prolongados de caudal bajo afectan a la biodiversidad, la agricultura, la ganadería y al suministro de agua para la población local. A lo largo de la Ruta de la Tordera, algunos tramos de arroyos presentan menos agua, son más vulnerables a la contaminación y tienen dificultades para sostener la vida y las actividades humanas.

Font Bona sense aigua
Imagen de la Font Bona (nacimiento del río Tordera) sin agua en otoño de 2024 a consecuencia de la sequía.

Por eso, durante la Semana Mundial del Agua es fundamental recordar la necesidad de hacer un uso responsable y eficiente del agua. La Ruta de la Tordera nos invita, en definitiva, a redescubrir el agua como hilo conductor de un paisaje y de una historia colectiva. Desde el Montseny hasta el mar, el camino nos recuerda que el agua es vida y que su futuro depende de nuestras acciones presentes.

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