Como sabéis, la Tourdera presenta un itinerario con diferentes dificultades, con tramos muy fáciles y llanos, pero también con recorridos mucho más largos y con mucho desnivel. En invierno, donde el paisaje vuelve a cambiar después de que todas las hojas del otoño han caído, puede ser un buen momento para hacer los tramos más exigentes, ya que la temperatura y el sol no serán el limitante que nos encontramos en la temporada estival.
A finales de diciembre el invierno toma el relevo al otoño, pasando de un paisaje de gran belleza, con los tonos amarillentos de las hojas a punto de caer (como os mostramos en este antiguo artículo), a un paisaje más invernal, con los árboles de hoja caduca desnudos y las primeras horas de la mañana a menudo con heladas.

A pesar de que este año está siendo realmente muy caluroso, y las temperaturas negativas se están resistiendo mucho, aparte de las heladas matinales, en los puntos más altos de la ruta, como el Coll de Sant Marçal, podemos llegar a encontrar nieve. Como podéis ver en la imagen, en estos casos no es aconsejable hacer la ruta, ¡pero siempre hace ilusión encontrarse con un poco de nieve!

El invierno también nos regala bonitos paisajes de ribera que nos permiten observar mejor la profundidad del bosque, ya que la mayor parte de la vegetación de estos ambientes es de hoja caduca, como se puede ver en la siguiente fotografía tomada en Sant Celoni.

Pero una de las principales ventajas que nos da el invierno es que no hace calor y la insolación es mucho menor. Por tanto, os recomendamos hacer tramos más exigentes, como desde Montseny a Sant Marçal o desde Arbúcies a Sant Marçal, que son recorridos con mucho más desnivel y con distancias más grandes. ¿Os animáis a hacer un tramo este invierno?


















